La resolución es la decisión que más se sobredimensiona al comprar una impresora de etiquetas. Se paga de más, se imprime más lento y se gasta cabezal antes, todo para resolver un problema que en muchos casos no existe.
El criterio no es la calidad percibida a ojo, es si el código de barras verifica y si el texto es legible en las condiciones reales de lectura.
Qué significa cada resolución
| Resolución | Puntos por mm | Tamaño del punto |
|---|---|---|
| 203 dpi | 8 puntos/mm | 0,125 mm |
| 300 dpi | 12 puntos/mm | 0,083 mm |
| 600 dpi | 24 puntos/mm | 0,042 mm |
Ese tamaño de punto es el que marca el límite. Un código de barras se construye con barras cuyo ancho es múltiplo del punto: si la barra más estrecha que necesitas es más fina que el punto de la impresora, el código no se puede imprimir bien, por mucho que la etiqueta parezca correcta.
Cuándo 203 dpi es suficiente
Que es, en la práctica, la mayoría de los casos:
- Etiquetas logísticas y de palet, incluidas las SSCC con Code 128. Las barras son anchas por diseño.
- Etiquetas de ubicación y de estantería en almacén.
- Etiquetas de envío de agencias de transporte.
- Etiquetas de precio y de lineal con texto de 8 puntos o más.
Ventajas nada menores: la impresora imprime más rápido a igualdad de modelo, el cabezal es más barato de reponer y el consumo de ribbon por etiqueta es el mismo pero con menos exigencia de temperatura.
Cuándo necesitas 300 dpi
Hay cuatro situaciones que lo justifican de verdad:
- Texto por debajo de 6 puntos. Composición de producto, ingredientes, advertencias legales. A 203 dpi se emborrona.
- Códigos 2D pequeños, DataMatrix o QR por debajo de unos 10 mm de lado. El módulo del código se queda por debajo del punto de la impresora.
- Etiquetas de producto con logotipo o elementos gráficos que van al cliente final. Aquí sí manda la calidad percibida.
- Etiquetas pequeñas con mucha información, típico de joyería, cosmética o farmacia.
Cuándo tiene sentido 600 dpi
Es un nicho estrecho: marcaje de componentes electrónicos, etiquetas de circuito impreso, identificación de instrumental y algunos requisitos de trazabilidad en automoción y aeronáutica donde el código tiene que caber en pocos milímetros. Fuera de eso, 600 dpi es dinero y velocidad que no recuperas.
La comprobación que evita la equivocación
Antes de decidir, mide dos cosas en la etiqueta que vas a imprimir de verdad, no en una de ejemplo:
- El ancho de la barra más estrecha del código, o el tamaño de módulo si es un código 2D. Si es menor de 0,25 mm, 203 dpi se te queda corto.
- El cuerpo de letra más pequeño del diseño. Por debajo de 6 puntos, sube a 300 dpi.
Y una advertencia práctica: la resolución no arregla un código mal diseñado. Si el código no verifica, antes de subir de resolución revisa el contraste, la zona de silencio alrededor del código y la orientación de las barras respecto al sentido de avance de la etiqueta. Las barras perpendiculares al avance, lo que se llama orientación en escalera, toleran mucho mejor una resolución baja que las barras paralelas.
El cabezal también cambia
Un detalle que suele pillar por sorpresa: el cabezal de repuesto es distinto para cada resolución y el precio sube con ella. En la gama industrial, el salto de 300 a 600 dpi puede llegar a duplicar el coste del recambio. Si dudas entre dos resoluciones, cuenta también ese coste a lo largo de la vida de la impresora, no solo el precio de compra.