Un código de barras hay que verlo para leerlo, y se lee de uno en uno. Una etiqueta RFID no: el lector la detecta aunque esté dentro de una caja, debajo de otras o a varios metros, y puede leer un palé entero en una sola pasada. Esa es toda la diferencia práctica, y explica por qué el RFID se usa donde contar cosas cuesta tiempo: inventarios, expediciones, control de activos, prendas en tienda.
Cómo funciona una lectura RFID
Un sistema RFID tiene tres piezas: la etiqueta (un chip y una antena, normalmente sobre un adhesivo), el lector y la antena del lector. La lectura sigue cuatro pasos:
- El lector emite energía de radio a través de su antena.
- La antena de la etiqueta capta esa energía y alimenta el chip. Las etiquetas pasivas no llevan batería.
- El chip responde modulando la señal con su identificador, el EPC.
- El lector decodifica la respuesta y la entrega al software (ERP, gestión de almacén, inventario).
Como la etiqueta no necesita batería, cuesta céntimos y dura años. El precio es que el alcance depende por completo de la potencia y la antena del lector.
LF, HF y UHF: las tres familias
| LF | HF / NFC | UHF (RAIN) | |
|---|---|---|---|
| Frecuencia | 125-134 kHz | 13,56 MHz | 865-868 MHz en Europa |
| Alcance típico | Pocos centímetros | De centímetros a unos 10 cm (NFC) | De 1 a más de 10 metros |
| Lectura masiva | No | Limitada | Sí, cientos por segundo |
| Usos típicos | Control de acceso, animales | Pago, tarjetas, NFC del móvil | Inventario, logística, retail, activos |
| Estándar | ISO 11784/85 | ISO 14443, ISO 15693 | EPC Gen2, ISO/IEC 18000-63 |
Cuando en un almacén o una tienda se habla de "implantar RFID", casi siempre es UHF pasivo. El resto de esta guía se refiere a UHF.
Qué alcance se puede esperar de verdad
Los catálogos dan alcances máximos medidos en laboratorio. En planta, tres factores los reducen:
- Metal y líquidos. El metal refleja la señal y el agua la absorbe. Una etiqueta estándar pegada sobre metal puede no leerse; para eso existen etiquetas on-metal y cabezales de impresión específicos.
- Orientación. Una etiqueta de canto respecto a la antena se lee peor. Las antenas de polarización circular reducen el problema.
- Densidad. Muchas etiquetas juntas compiten por responder. El protocolo Gen2 lo resuelve, pero con un coste de tiempo.
Como orientación prudente: un lector de mano lee de forma fiable a unos pocos metros, y un lector fijo con buenas antenas cubre un muelle de carga o un arco de expedición.
Qué lector RFID necesitas
La elección depende de si las cosas pasan por delante del lector o si es el operario quien va hasta ellas.
| Situación | Tipo de lector | Ejemplo |
|---|---|---|
| Inventario de estanterías, tienda o almacén recorriéndolo a pie | Lector de mano o sled que se acopla a una PDA | Zebra RFD40 |
| Muelle de carga, puerta o arco de paso | Lector fijo con 4 u 8 antenas | Zebra FX9600 |
| Punto de lectura con menos antenas: cinta, mostrador, salida de producción | Lector fijo de gama media | Zebra FX7500 |
| Codificar y comprobar etiquetas al imprimirlas | Impresora RFID | Zebra ZD621R o ZT411 RFID |
Un error frecuente es empezar comprando el lector. Lo primero es probar la etiqueta sobre el producto real (cartón, metal, prenda, líquido), porque es la etiqueta la que fija el alcance. Con eso resuelto, el lector se elige casi solo.
RFID o código de barras
No compiten: se complementan. El código de barras es más barato por unidad y suficiente cuando se lee un objeto cada vez. El RFID compensa cuando el coste está en contar: inventarios que se hacen en horas en vez de días, expediciones que se verifican sin abrir cajas, activos que se localizan sin buscarlos. Muchas implantaciones imprimen las dos cosas en la misma etiqueta, el código legible y el chip codificado.
Si todavía estás en la fase de códigos de barras, la guía de tipos de códigos de barras y la de PDA industriales son el punto de partida.