Un código de barras no es más que una forma de escribir un dato para que una máquina lo lea sin equivocarse. Lo que cambia de un tipo a otro es cuánta información cabe, cuánto espacio ocupa y quién lo exige.
La primera división es la única que hay que tener clara: 1D o lineal, esas barras verticales de toda la vida, y 2D, los cuadrados de puntos tipo QR. El 1D suele guardar entre 10 y 30 caracteres y se lee en horizontal. El 2D guarda desde cientos hasta miles de caracteres y se lee en cualquier orientación, incluso dañado en parte.
Códigos 1D: los lineales
EAN-13 y EAN-8
El del producto de supermercado. Trece dígitos que identifican fabricante y artículo de forma única en todo el mundo. No te lo inventas: el prefijo lo asigna GS1, y en España los códigos empiezan por 84. El EAN-8 es la versión corta para envases pequeños.
Si vas a vender en retail o en un marketplace, este no es opcional. Te lo van a pedir.
UPC-A
El equivalente norteamericano, de doce dígitos. Cualquier lector actual lo lee sin configurar nada.
Code 128
El caballo de batalla de la logística. Admite letras, números y símbolos, admite longitud variable, en la práctica limitada por el ancho que tengas de etiqueta, y es muy compacto. Es el que usarás para números de lote, de serie, de pedido o de ubicación.
Su variante GS1-128 añade los identificadores de aplicación, unos prefijos numéricos que le dicen al sistema qué significa cada tramo. En el código impreso van separados por caracteres de control; los paréntesis que ves debajo son solo de la línea legible por humanos. Por ejemplo (01) es el código de artículo, (10) el lote y (17) la fecha de caducidad. Es lo que exigen las cadenas de distribución en la etiqueta de palé.
Code 39
Más antiguo y menos denso que el 128, pero sigue vivo en automoción, defensa y sanidad porque muchos sistemas heredados solo entienden este. Solo admite mayúsculas y unos pocos símbolos.
Interleaved 2 of 5 (ITF-14)
Solo números, en parejas, y muy tolerante a la impresión basta. Por eso se imprime directamente sobre el cartón corrugado de las cajas, donde la tinta se expande y un código fino se volvería ilegible.
Codabar
Casi extinto salvo en bancos de sangre y algunas bibliotecas.
Códigos 2D: los matriciales
QR
El más conocido porque lo lee cualquier móvil. Guarda miles de caracteres, admite URLs y texto libre, y tiene corrección de errores: sigue leyendo con hasta un 30% de la superficie dañada, según el nivel configurado. Bien para cara al público, trazabilidad con enlace a ficha y manuales.
DataMatrix
El QR de la industria. Ocupa bastante menos espacio para el mismo dato, lo que permite marcar piezas muy pequeñas, y es el estándar para el marcado directo sobre metal. En farmacia es obligatorio: el DataMatrix GS1 es lo que exige la normativa europea de verificación de medicamentos.
PDF417
Rectangular y apilado. Guarda bastante dato en un formato que encaja en una banda alargada, por eso se usa en las tarjetas de embarque impresas (estándar BCBP de IATA) y en los carnés de conducir de Estados Unidos y Canadá. El DNI español no lo lleva: su reverso usa la zona MRZ en OCR-B según el estándar de la OACI, más el chip.
GS1 DataBar
Diseñado para producto fresco y artículos pequeños. Cabe donde no cabe un EAN-13 y además puede llevar peso y caducidad.
Tabla rápida de decisión
| Necesitas | Usa | Por qué |
|---|---|---|
| Vender en tienda o marketplace | EAN-13 | Es el identificador que te van a exigir |
| Lote, serie o ubicación interna | Code 128 | Letras y números, longitud libre, compacto |
| Etiqueta de palé para distribución | GS1-128 | Lo exige la cadena y estructura el dato |
| Imprimir sobre cartón corrugado | ITF-14 | Tolera impresión de baja calidad |
| Marcar una pieza muy pequeña | DataMatrix | Máxima densidad por milímetro |
| Medicamentos en la UE | DataMatrix GS1 | Obligatorio por normativa |
| Que lo lea el cliente con el móvil | QR | Universal y sin app |
| Tarjeta de embarque impresa | PDF417 | Mucho dato en formato alargado |
Qué lector necesitas para cada uno
Aquí está el error caro. Un láser solo lee 1D: barre una línea y punto. Un imager 2D hace una foto y decodifica cualquier simbología, 1D y 2D, en cualquier ángulo y también desde una pantalla de móvil.
Comprar láser para ahorrar y descubrir seis meses después que un cliente exige DataMatrix significa cambiar el parque entero. Salvo que el uso sea muy acotado y muy estable, el imager 2D es la compra sensata: hoy la diferencia de precio es pequeña.
Para códigos marcados directamente sobre metal hace falta además un lector con óptica DPM e iluminación específica. Un imager normal no los saca.
Tres cosas que arruinan un código bien elegido
- La zona de silencio. El margen blanco a ambos lados es parte del código. Si el diseño lo recorta para ganar sitio, deja de leerse y nadie entiende por qué.
- El contraste. Negro sobre blanco. El rojo es invisible para muchos lectores y el código sobre fondo oscuro o metálico brillante da problemas.
- La resolución de impresión. Un DataMatrix pequeño impreso a 203 dpi sale con los módulos pastosos. Los códigos 2D densos piden 300 dpi o más.